El estudio del caso de los gays en contra del matrimonio gay

Posted: 29 agosto 2010 by lezgirlvlc in reflexiones
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Norma y Ramona, primera pareja lesbiana en casarse en Argentina tras 30 años juntas

Así rezaba el título del post que el otro día (24/08) leía en el blog EurOut (magazine europeo para lesbianas) y que reproducía el publicado en Gaelick.com (blog irlandés para lesbianas) por @CanuckJacq (lesbiana canadiense afincada en Irlanda)

Releía el título una y otra vez porque estaba convencida de que mi inglés me estaba gastando una mala pasada y la traducción no era correcta: ¿homosexuales en contra del matrimonio homosexual? ¿Cómo es posible?

Mi sorpresa no era por descubrir que hay homosexuales que no quieran casarse (yo misma no me lo he planteado siquiera) sino que haya homosexuales que están en contra de que se nos reconozcan los mismos derechos y obligaciones que al resto de las uniones civiles aceptadas por la ley. Eso es lo que me pilló por sorpresa (parece mentira que aún sea tan ingenua)

No tengo una actitud militante activa en mi vida con respecto a mi condición homosexual, pero sí pasiva. Quiero decir que, aunque no soy miembro activo de ninguna de las organizaciones LGTB existentes, en mi vida cotidiana no escondo mi condición de lesbiana y presento batalla todas y cada una de las veces que creo que se nos denigra, menosprecia o rechaza simplemente por nuestra orientación afectivo-sexual. Soy una convencida de que la mejor arma frente a la desconfianza y los prejuicios de la gente es el mostrarnos tal y como somos, que se nos conozca, que vean que no somos bichos raros más allá de personas cuyos gustos sexuales no coinciden, o sí ;-) con los suyos. El efecto que cada homosexual tiene en su entorno para conseguir la aceptación generalizada de la diversidad afectivo-sexual, y una concienciación favorable por la equiparación de los derechos civiles, es impresionante (lo que ha tenido que pasar cada homosexual para llegar a ese punto, sólo lo sabe él…) La suma de todos nosotros, todos los días, siendo nosotros mismos, consigue un efecto multiplicador apabullante.

Desde la negación de nuestra existencia durante la dictadura de Franco (la Ley de Vagos y Maleantes penaba el comportamiento homosexual entre los varones, las mujeres ni se mencionaban -¿las mujeres como seres con sexualidad propia? ¿De qué?…) hasta el actual “ponga un par de lesbianas en cada serie de televisión que quiera subir de audiencia” (Los Hombres de Paco, Hospital Central, Beverly Hills 90210, Amar en Tiempos Revueltos, Nip Tuck, 7 Vidas, FlashForward, Bones, Aquí no hay quien viva, Mistresses…) con la excusa de reflejar la diversidad afectivo-sexual (que no es que me parezca mal, por cierto) se ha recorrido un largo camino lleno de dolor, sacrificio, lucha, militancia, exposición al escarnio y al repudio social, etc.

Por eso me parecía increíble leer que un homosexual se pudiera posicionar en contra de una ley que nos permitiera casarnos o adoptar a nuestros hijos. A medida que leía el artículo, comprendía cuál es la situación y el posicionamiento de las partes y me preguntaba si aquí en nuestro país sucedía algo así… Tenemos la fortuna de disfrutar de una de las leyes de unión civil más progresistas del mundo y fuimos uno de los primeros países en reconocer el derecho al matrimonio de las parejas homosexuales. Hoy, afortunadamente, otros países nos siguen y nos han adelantado (Portugal, México D.F. con su ley de matrimonio y adopción, Argentina…)

En Irlanda, el país europeo más ranciamente católico, están trabajando también por el reconocimiento de los derechos y obligaciones de las uniones civiles entre homosexuales. Pero allí, algunas voces de entre los propios homosexuales, se han levantado en contra de estos avances. Fundamentalmente Suzy Byrne (de Maman Poulet y AntiRoom) es una de ellas.

En su opinión el matrimonio nunca ha sido un aliado de la mujer y no deberíamos aspirar a que se nos permita casarnos, es un error querer acoger y reproducir las estructuras sociales que nos han subyugado, en nuestro mundo lesbiano…

El matrimonio ha impedido hasta ahora el acceso al empleo a las mujeres, nos ha excluido de la posibilidad de reclamar bienestar social, participar en asuntos de capacitación laboral y mejora del empleo, ha sido un motivo para pagarnos un sueldo menor, además de un montón de otros derechos y prestaciones que no disfrutamos por culpa del matrimonio. Aquellas que convivieron sin casarse fueron criticadas como si fueran un fallo del estado natural de la mujer, como si no se comportasen adecuadamente y por ello no tenían los mismos derechos de protección en caso de violencia doméstica. Además, la violación dentro del matrimonio estuvo aceptada hasta principios de los años 90.” (Maman Poulet)

Cuando la ciudad de San Francisco comenzó a emitir licencias matrimoniales a parejas del mismo sexo, la escritora Annalee Newitz escribió:

Entiendo, desde un punto de vista práctico, el porqué las parejas del mismo sexo quieren tener relaciones reconocidas por el Estado. Derechos de visita en el hospital, la herencia, la pensión, la copropiedad de la vivienda y la paternidad son absurdamente difíciles para las parejas de hecho. Pero el matrimonio no es sólo sobre niños e impuestos.

Y así es. Lo que leo arriba es la lista de razones por la que se casaron las primeras parejas homosexuales y por la que siguen casándose. Siempre puedes añadir “porque estoy enamorada y las dos lo queremos [casarnos]” a esta lista, que por otra parte, me parece bastante completa en cuanto a motivos.

Aquellos homosexuales que se niegan a aceptar la posibilidad de una ley equiparadora de uniones civiles entre parejas gays en Irlanda, esgrimen estos argumentos:

Esto no tiene nada que ver con la igualdad (con o sin comillas) No soporto que el gobierno decida si estoy o no en una relación válida. Yo tomo esa decisión por mí misma…

Comparto la opinión de la autora del artículo cuando dice que:

No me puedo imaginar a nadie en la comunidad homosexual que crea en el matrimonio como la única forma de ser una familia. No estoy interesada en la exaltación de un único modo de relación. Me gustaría que el parentesco no lo estableciese el Estado. Me encantaría que las personas que no están casadas no tuvieran desventajas económicas. Y me encantaría que el matrimonio se pudiese aplicar a multitud de diferentes estructuras familiares. Me encantaría, me gustaría, yo querría…

Y la realidad de todos los homosexuales que vivimos en pareja sin un reconocimiento legal es ésta:

Pero de momento, lo que tenemos es: a un homosexual en el hospital ingresado que ha de confiar en la bondad de unos extraños para que le permitan la visita diaria de su pareja y sus hijos. Tenemos a miembros de la pareja que son expulsados, en pleno duelo por su pareja fallecida, sin casa, rotos y sin acceso a los hijos que han criado. Tenemos niños que pueden perder a sus dos padres/madres con una sola muerte porque la pareja pierde la custodia. Hay una manera muy rápida de arreglar esto y es garantizando la igualdad en el matrimonio a todo tipo de parejas. Un arreglo rápido puede no satisfacer a todos, pero ayuda.

Así que esto va más allá de si reproducimos estructuras sociales que nos han relegado históricamente al anonimato, a la negación de nuestra existencia (y por ende de nuestro derecho a existir), a la pérdida de nuestra identidad… Hay dos formas de luchar por nuestros derechos: desde la marginalidad de los fuera de la ley, de los insumisos, de las minorías combativas antisistema o desde dentro, desde el propio sistema, obligándolo a que se adapte a nuestra idiosincrasia, forzando el reconocimiento de nuestra existencia y nuestra identidad.

Nuestros actos como miembros de la sociedad tendrán un impacto inmediato en nuestro entorno, ése que nos observa y prejuzga a todos los homosexuales en función de cada comportamiento personal… Así que la próxima vez que te posiciones en contra de nuestro derecho al matrimonio, piensa primero en aquellos de tus congéneres que han perdido la casa, los hijos o la pensión porque no tuvieron la oportunidad de entrar en el sistema…

Creo que en estos momentos, todos los homosexuales del mundo, independientemente de nuestro posicionamiento personal frente al matrimonio y lo que éste significa, deberíamos mostrarnos unidos en la exigencia de ser miembros de pleno derecho de esta sociedad de la que (nos guste o no) formamos parte y contribuimos a mantener día a día. Y una vez alcanzado el estatus de ciudadano de primera, el que nos corresponde por derecho, entonces si no nos gusta el sistema, nos salimos de él o luchamos contra él o lo cambiamos desde dentro… Podríamos construir nuestros propios tipos de relación, unos que se ajusten a nosotros mismos, a quienes somos y cómo sentimos… Perfecto. En cuanto lleguemos ahí, lo hacemos. Pero mientras seamos vistos como el “resto perverso”, los no asimilados sexuales, aunque amemos profundamente como seres humanos, se nos seguirá comparando con aquéllos que desean casarse con su mascota o con su coche… seguiremos siendo ciudadanos de segunda sin plenos derechos (pero sí con todas las obligaciones) Somos muchos y no todos tenemos la suerte de vivir en grandes ciudades cosmopolitas, con medios y espacios para comunicarnos, reunirnos, apoyarnos… Pensemos en TODOS la próxima vez que, como seres humanos, nos posicionemos ante alguna reivindicación de nuestro colectivo, de nuestra identidad.

[Nota de la autora]: Este artículo contiene párrafos traducidos literalmente del artículo de @CanuckJacq y cuenta con su consentimiento para su traducción y publicación. Traducción realizada por Lezgirlvlc. Perdón por las incorrecciones de traducción, sólo soy nivel B1.

Comentarios
  1. Juan Carlos dice:

    Estoy de acuerdo y deberia uno decir la verdad.

    • lezgirlvlc dice:

      Gracias por tu comentario, Juan Carlos. Efectivamente, yo creo que cada unx de nosotrxs, en nuestro círculo personal y laboral hacemos una labor muy importante para el reconocimiento de nuestra propia identidad, porque normalmente primero conocen a la persona, la aceptan, pasa a formar parte de su círculo y su orientación sexual-afectiva queda como un dato más, y se dan cuenta (si no conocían a un homosexual declarado anteriormente) que no somos bichos raros ni vamos violando por las esquinas… Creo que la actitud de cada uno de nosotros y cómo nos presentamos ante nuestro entorno contribuye positivamente a nuestra aceptación.
      Un saludo.

  2. samaruc29 dice:

    Impacatante pero realista…. en España y mas concretamente en nuestra comunidad exite ese tipo de persona k dice “luchar” por nuestros derechos pero que entrando en debate con ellas te das cuenta de que realmente lo que hace es tirarse piedras sobre su propio tejado… Mi propia experiencia es que cuando yo decidi formalizar mi relacion con la persona con la que convivia y a la que amaba mas que a nada en este mundo, esa “persona” se atrevio a juzgarme, señalarme con el dedo y difundir (sin yo darle mucha importancia) mi vida privada por mi entorno…. pero con la gran satisfaccion de que se le fueron cerrando las puertas y mi gente me demostro que son mi gente…..

    Sigo sorprendida pq esa persona en concreto aparte de ser lesbiana, es una persona con una “cultura” que se dedica a ser abogada en separaciones y divorcios…..Evidentemente yo no acudi a ella cuando me separe de mi ex-mujer jejeje

    bueno “incruallable” que en los tiempos que corremos nos sigan censurando nuestro propio circulo….. mi duda ¿ en que narices pensaran ?

    un beso

    • lezgirlvlc dice:

      Uffff, Samaruc, no sé exactamente en qué piensan y por qué se posicionan así… Sólo sé que bastante hay que luchar día a día para que nos dejen de considerar “un fallo de la naturaleza” o un “elemento exótico y raro” dentro de la sociedad, como para que nuestras propias compañeras y compañeros alcen sus voces en contra de que consigamos derechos… Como dicen desde Irlanda, primero que nos reconozcan lo que nos corresponde por derecho y luego, si no quieres, no lo hagas; pero para rechazar esa posibilidad has de tener la opción a ello. Sólo cuando se puede elegir tiene sentido que digas que no quieres hacerlo. Mientras tanto, es engañarse…

      • samaruc29 dice:

        yo daria lo k fuera por estar durante diez min en una de esas raras mentes…. o igual no, no vaya k me de un algo…….. pero toda la razon… la decision tendria k ser nuestra k hagan las cosas k ya decidimos, no??? pk la gente se empeña en pensar y decidir por los demas??? uy cuanta pregunta tengo yo hoy…. mama miaaaa

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